Virgi, tu cuerpo lleva meses mandándote señales y tú llevas meses ignorándolas. Ese dolor de espalda que achacas a mala postura pero que en realidad es la mochila de responsabilidades que cargas. Ese nudo en el estómago que aparece los domingos por la noche y que no es la cena, es la semana que se viene encima. Esa mandíbula apretada que te despierta con dolor de cabeza y que no es bruxismo, es todo lo que no estás diciendo. Abril te pone delante de tu cuerpo como un recordatorio brutal de que no puedes seguir así.
La Luna Llena del 2 ilumina todo lo que has estado somatizando: la ansiedad que se te clava en el pecho, el cansancio que no se va aunque duermas, esa sensación de estar siempre al borde del colapso. Y sí, puedes seguir tomándote un ibuprofeno y tirando para adelante, pero este mes tu cuerpo te pide algo más profundo: que pares. Que de verdad pares. No un fin de semana de Netflix y ya, sino parar de verdad. Revisar qué te está enfermando, qué te está agotando, qué te está robando la energía.
Marte en Aries desde el 10 puede traerte un subidón de energía, ganas de moverte, de hacer ejercicio, de recuperar el control sobre tu cuerpo. Aprovéchalo. Pero no te pases, que tú eres de los que se meten a un gimnasio y a la semana están lesionados porque quieren resultados inmediatos. Ve despacio. Lo importante no es la intensidad, es la constancia.
Y hablemos de tu cabeza, Virgi, porque ahí es donde realmente te estás machacando. Ese diálogo interno tuyo que nunca para, que siempre encuentra algo que mejorar, que nunca te deja en paz. Este mes, con Urano moviéndose a Géminis el 26, vas a notar que tu mente va aún más rápido, que los pensamientos se disparan, que cuesta concentrarte. Y eso puede ser agotador o puede ser liberador, depende de cómo lo uses. Prueba a escribir.
A sacar todo lo que tienes dentro sin filtro, sin corregir, sin juzgar. Solo vaciar. La Luna Nueva del 17 es un buen momento para empezar una rutina nueva: meditación, yoga, caminatas sin móvil, lo que sea que te devuelva a tu centro. Porque tú vives tan fuera de ti, tan pendiente de todo y de todos, que te has olvidado de cómo se siente estar en tu propio cuerpo sin ansiedad. Y en lo emocional, Virgi, este mes vas a llorar.
Puede que sea de rabia, puede que sea de alivio, puede que ni siquiera sepas por qué. Pero vas a llorar, y está bien. Llora. Suelta. Deja de intentar entenderlo todo y simplemente siente.
Tu salud este mes pasa por dejar de ser tan duro contigo, por tratarte con la misma ternura con la que tratas a los demás.