Piscis, abril arranca con Marte todavía en tu signo, y eso que llevas sintiendo desde marzo —esa mezcla rara de rabia y cansancio, de querer comerte el mundo y al mismo tiempo quedarte en la cama— va a explotar los primeros días del mes. El 2 de abril hay Luna Llena en Libra, y te va a poner un espejo delante: ¿cuánto de lo que das te vuelve? Porque tú das, Pisci, siempre das. Das tiempo, das energía, das excusas por gente que no las merece. Pero esa luna te va a preguntar en voz alta si alguien está dando por ti con la misma intensidad.
Y va a doler, porque la respuesta no siempre va a ser la que quieres escuchar. Luego, el 10 de abril, Marte se mete en Aries, y ahí cambia todo. Ese fuego que llevabas dentro —confuso, disperso, a veces autodestructivo— se canaliza. De repente tienes claridad. De repente sabes qué batallas valen la pena y cuáles son solo ruido.
Y lo mejor: tienes ganas de pelearlas. Mercurio también se pasa a Aries el 15, así que tu cabeza va a dejar de dar vueltas en círculos. Vas a poder decir lo que piensas sin que se te trabe la lengua, sin que te dé miedo sonar demasiado directo. La Semana Santa cae justo en esos primeros días del mes, y para muchos va a ser un respiro necesario. Un paréntesis antes de que todo se acelere.
El 17 llega la Luna Nueva en Aries, y ahí es cuando plantas semillas nuevas. Proyectos que llevas meses rumiando, conversaciones que llevas posponiendo, decisiones que sabes que tienes que tomar. Pero ojo, porque el 20 el Sol entra en Tauro y las cosas se ponen densas. Tauro te pide resultados, te pide que aterrices, que dejes de soñar y empieces a construir. Y tú, que vives en el aire, vas a sentir ese peso.
Venus se muda a Géminis el 24, y el amor se vuelve ligero otra vez, conversador, curioso. Pero justo cuando te estás relajando, el 26 Urano salta a Géminis también, y ahí empieza un ciclo largo de cambios en cómo te relacionas, en cómo amas, en cómo te comunicas. Abril es un mes bisagra, Piscis. De esos que cuando terminen vas a mirar atrás y decir: ahí cambió algo. Algo importante.
Piscis, este mes vas a tener que elegir. Y no me refiero a elegir entre dos opciones fáciles, sino a esa elección que llevas posponiendo porque sabes que va a cambiar todo. Elegir entre seguir dando de más o empezar a poner límites. Elegir entre aguantar o soltar. Elegir entre ser el que siempre entiende o ser el que por una vez dice 'esto no está bien'.
Y sé que te da miedo, porque tú eres el que arregla las cosas, el que pone paz, el que se adapta. Pero adaptarse no puede ser sinónimo de desaparecer. Este mes, con Marte empujándote y esa Luna Llena iluminando todo lo que no funciona, vas a sentir la tentación de explotar. De decir todo lo que callaste, de romper con todo lo que te está pesando. Y está bien.
Pero antes de explotar, respira. Porque la rabia sin dirección solo quema. Y tú no necesitas quemar nada, necesitas limpiar. Limpiar relaciones que ya no te nutren, trabajos que solo te agotan, hábitos que te están matando despacio. La Luna Nueva del 17 es tu oportunidad de plantar algo nuevo.
Pero para plantar, primero hay que hacer espacio. Y hacer espacio duele. Duele soltar a esa persona que quieres pero que no te quiere bien. Duele renunciar a ese proyecto en el que pusiste tanto y que no está funcionando. Duele admitir que no puedes con todo.
Pero ese dolor es el que te va a liberar. Cuando el Sol entre en Tauro el 20, las cosas se van a poner prácticas. Ya no va a valer con sentir, con soñar, con imaginar. Va a tocar construir. Y construir requiere constancia, disciplina, paciencia.
Cosas que a ti no te salen naturales porque tú vives en el fluir, en el dejarte llevar. Pero este mes no puedes dejarte llevar, Piscis. Este mes tienes que tomar el timón. Y sí, va a ser incómodo. Pero también va a ser liberador.
Porque por primera vez en mucho tiempo vas a sentir que tú decides, que tú eliges, que tú construyes tu vida en lugar de solo reaccionar a lo que te pasa. Así que mi consejo es este: deja de ser tan comprensivo con quien no lo merece, y empieza a ser más comprensivo contigo. Deja de dar tanto a quien no valora lo que das, y empieza a darte a ti lo que necesitas. Y sobre todo, deja de creer que pedir ayuda es de débiles. Pedir ayuda es de valientes.
Y tú, Piscis, eres mucho más valiente de lo que crees.