La Luna entra en Aries y la energía da un giro de ciento ochenta grados. De la melancolía pisceana a un impulso de hacer, de moverse, de salir. Aprovéchalo, pero con cabeza. Aries puede llevarte a reaccionar antes de pensar, y tú sabes mejor que nadie lo que cuesta arreglar lo que se rompe en un momento de impulsividad. En el trabajo hay una oportunidad que requiere decisión rápida.
No te paralices analizando cada detalle. Confía en lo que ya sabes. Llevas tiempo preparándote para esto.