Llegas a esta semana con ganas de comerte el mundo, pero el mundo no parece tener prisa por dejarse comer. Y eso te descoloca, Leo. Estás acostumbrado a que cuando tú apareces, las cosas se muevan. Pero esta semana arranca con ruido ajeno, con conversaciones que no van a ninguna parte, con la sensación de que todos están ocupados menos contigo. La Luna en Géminis los primeros días te pone inquieto, con mil ideas en la cabeza pero sin espacio para desarrollarlas.
Y luego, cuando pasa a Cáncer, todo se vuelve más pesado. De repente te das cuenta de que estás cansado, de que llevas tiempo tirando del carro sin que nadie te pregunte cómo estás. No es una semana fácil, pero tampoco es una semana perdida. Es una semana para entender que no siempre tienes que ser el protagonista para que tu vida tenga sentido.
El Sol sigue en Tauro y eso te obliga a mirar temas que no te gustan: dinero, estabilidad, compromisos a largo plazo. No es tu rollo, lo sé. Tú prefieres la acción, el brillo, lo inmediato. Pero esta semana Venus se junta con Urano en Tauro y ahí puede pasar algo inesperado en lo económico o en lo material. Puede ser bueno o puede ser un susto, pero desde luego no va a ser aburrido.
Si llevas tiempo pensando en cambiar algo relacionado con tu trabajo, con tu forma de ganar dinero o con tu relación con las cosas materiales, esta es la semana en la que el universo te da un empujón. Mercurio y Marte juntos en Aries te dan claridad mental y ganas de actuar, pero Saturno también está ahí recordándote que no todo es impulso. Hay decisiones que requieren cabeza fría. Y tú, Leoncito, tienes que aprender a no quemarte por dentro cada vez que las cosas no salen como esperabas.
El viernes la Luna entra en tu signo y todo cambia. Es como si alguien te devolviera a ti mismo. El Cuarto Creciente te empuja a moverte, a tomar decisiones, a dejar de esperar. Y ahí es cuando te das cuenta de que la semana no ha sido tan mala. Solo ha sido diferente.
Has aprendido a estar en segundo plano sin desaparecer, a cuidarte sin necesitar aplausos, a brillar sin gritar. Y eso, Leo, es crecer. Esta semana te pide humildad, pero no la humildad de hacerte pequeño, sino la de entender que tu luz no depende de cuántos te miran. Depende de si tú mismo te reconoces. Y cuando llegue el viernes, vas a estar más entero que nunca.
Confía en el proceso. Siempre has sabido levantarte.