El viernes por la tarde ya lo notas: vuelves a ser tú. La Luna entra en Leo y es como si alguien encendiera todas las luces de golpe. Después de una semana en la que has tenido que aguantar conversaciones sin sentido, emociones que no pediste y decisiones que no te tocaban, por fin recuperas tu centro. El Cuarto Creciente te da impulso, claridad, ganas de hacer. Y lo mejor es que no tienes que fingir nada.
Puedes ser exactamente quien eres, sin disculpas, sin explicaciones. Este finde es para ti, Leo. Para hacer lo que te apetezca, para estar con quien te sume, para brillar sin pedir permiso. Si tienes ganas de salir, sal. Si te apetece quedarte en casa y hacer absolutamente nada, hazlo.
Lo importante es que por fin puedes elegir sin sentir que decepciones a nadie. Y eso, después de la semana que has tenido, es un lujo.
El domingo la Luna pasa a Virgo y el tono cambia. No es malo, pero sí más tranquilo, más introspectivo. Después de la intensidad del viernes y el sábado, necesitas orden. Quieres que todo esté en su sitio: tu casa, tu cabeza, tus planes. No es un día para grandes aventuras, sino para reorganizarte.
Tal vez te apetezca revisar algo pendiente, poner al día esas cosas que llevas semanas dejando para después. No lo veas como una obligación, Leo. A veces ordenar por fuera te ordena por dentro. Y si alguien te propone planes, no te sientas mal por decir que no. Hoy te toca estar contigo.
Cierra el fin de semana con la sensación de que has recuperado tu espacio, tu ritmo, tu paz. Y entra en la próxima semana sabiendo que ya no necesitas la validación de nadie. Tú ya sabes quién eres.