Marte lleva semanas en Géminis y eso ha traído conversaciones rápidas, planes que cambian, una cierta inquietud en los vínculos cercanos. Puede que hayas sentido que la gente a tu alrededor está dispersa, que cuesta conectar de verdad, que las conversaciones se quedan en la superficie cuando tú lo que necesitas es profundidad. El 11 de agosto, Marte entra en Cáncer, y algo cambia. La energía se vuelve más emocional, más doméstica, más orientada a lo que realmente importa: las personas con las que compartes vida, no solo tiempo.
Este mes, el amor más importante no va a venir de donde menos te lo esperas. Va a venir de donde siempre ha estado: de los tuyos. De esa llamada a tu madre que llevas posponiendo porque estás ocupado y porque total, ya la llamaré el fin de semana. De ese hermano con el que tienes una conversación pendiente desde hace meses, una de esas que los dos sabéis que existe pero ninguno arranca. De ese amigo de toda la vida con el que quedas cada vez menos porque la vida os ha ido separando con su suave y cobarde eficiencia. Agosto, con Marte en Cáncer iluminando el sector de los vínculos profundos, te va a recordar que el amor también es presencia. No el gesto grande. La presencia.
Si tienes pareja, los primeros días del mes pueden tener algo de tensión acumulada. No de pelea, sino de esa tensión sorda que se instala cuando dos personas llevan semanas coexistiendo sin realmente encontrarse. ¿Hace cuánto que no tenéis una conversación que no sea logística? ¿Cuánto que no os reís de algo de verdad? No te pido que lo soluciones todo en un día. Te pido que lo notes. Que dejes de normalizar el ruido de fondo. Porque Venus entrando en Libra el 7 trae consigo un deseo genuino de equilibrio y de belleza en las relaciones, y si tú abres la puerta aunque sea un poco, algo puede moverse.
La Luna Nueva del 12 en Leo es un momento de brillo y de corazón. Si hay algo que quieres decir, si hay una declaración pendiente —no tiene que ser romántica, puede ser simplemente decirle a alguien lo mucho que te importa—, este es el momento. Leo no tiene miedo de decir las cosas. Aprende de él aunque sea una semana.
Y luego está la Luna Llena del 28 en Piscis. Esta luna, Torito, puede remover cosas antiguas. Piscis tiene memoria larga y corazón poroso, y bajo esta luna pueden aflorar emociones que creías superadas: una pérdida que no terminaste de llorar, una persona que todavía ocupa espacio en tu pecho aunque ya no esté en tu vida, un duelo que disfrazaste de fortaleza. No lo evites. No te pongas la armadura. Deja que lo que tenga que salir, salga. El dolor que se ventila duele menos que el que se pudre dentro.
Y en todo esto, no te olvides de ti. De la relación que tienes contigo mismo. Saturno lleva meses retrógrado en Aries, y eso tiene que ver con la responsabilidad que sientes hacia los demás, con esa tendencia tuya a ponerte el último en la lista. Este mes, una vez, ponerte el primero no es egoísmo. Es supervivencia.