La Luna entra en Acuario y de repente respiras distinto. Tu cabeza se activa, las ideas fluyen, y esa chispa tuya que a veces se apaga con la rutina vuelve a encenderse. Es un buen día para hablar, para conectar, para proponer algo que llevas guardándote. Urano en tu propio signo le añade un punto de imprevisibilidad a la jornada: puede que llegue una noticia inesperada o que una conversación cambie algo que creías fijo. No te asustes.
A veces lo inesperado es exactamente lo que necesitabas.